La incorporación de la tecnología
digital al curriculum escolar puede favorecer el desarrollo personal del alumnado,
pues «de la misma manera que la alfabetización clásica implica aprender a escribir y
a leer, la alfabetización digital ha de implicar la producción creativa en los nuevos
medios y, a la vez, el consumo crítico de los mismos.
Ante la posibilidad de dominar y manipular capas enteras de población a través
de la lectoescritura, Freire (1973 y 1984) apuntó que alfabetizar no
es enseñar a repetir palabras escritas para adquirir cierta soltura burocrática, ni depositar
hechos o informaciones semi-muertas en los educandos, sino más bien mostrarles
cómo decir su palabra, cómo escribir la vida propia como autores y como testigos
de su historia, ya que una de las aportaciones del lenguaje escrito es la posibilidad de
ganar distancia de los acontecimientos, de la experiencia vivida, para analizarla y
representarla en un texto. Estos planteamientos siguen despertando conciencias dormidas,
pues, para Freire, alfabetizar significa concienciar, tomar distancia crítica de la
situación de dominación, desarrollar una práctica de liberación o libertad transformando
críticamente la realidad y considerando a los hombres y mujeres como agentes
de dicha transformación.

- Alfabetización tecnológica multimodal e intercultural