Había una vez un pequeño planeta gris que estaba muy triste. La gente que vivía allí
no lo había cuidado, a pesar de que contaban con todos los inventos y naves espaciales
que pudieran necesitar. Habían contaminado todos sus campos, ríos, mares y montañas
con tanta basura que la contaminación había hecho desaparecer todas sus plantas y
animales.